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ORIENTACIÓN PROFESIONAL EN CÓRDOBA

ORIENTAR EDUCANDO

Los profesionales de la orientación laboral debemos practicar la orientación, no teorizar sobre ella; pero ello no implica empero que lo hagamos en el vacío. Independientemente de estar sujetos a unos objetivos impuestos por una normativa, cada profesional debería dedicar un tiempo a reflexionar sobre lo que para cada uno significa la orientación profesional. Lo que me interesa tratar en este espacio es la relación entre orientación (profesional) y educación; dicho de otro modo, lanzo la siguiente pregunta: ¿existe un carácter educativo intrínseco a la actividad orientadora?

      Sin entrar a enumerar la larga lista de autores que han realizado aportaciones al concepto de orientación, quiero detenerme en la idea de Brewer acerca de que orientar y educar son términos intercambiables. De sobra sabemos que nuestra labor la ejercemos fuera del ámbito de la educación reglada, pero no por ello nuestra actividad deja de ser una actividad educativa. Existen numerosas definiciones de orientación profesional, la más conveniente al presente artículo afirma que la orientación es un proceso de ayuda por el cual se pretende ofrecer al alumno/a el conjunto de servicios que le permitan llegar a la toma de decisiones en lo referente a su vida personal, académica y profesional. El término alumno/a y otros similares son fácilmente sustituibles por otros que nos son más cercanos: orientado/a o usuario/a. Lejos de un reduccionismo empobrecedor, como concepto educativo, la orientación comprende la suma total de experiencias planificadas ofrecidas a los/as orientados/as y dirigidas al logro de su máximo desarrollo. Lo personal, formativo y profesional se funden interactivamente en una concepción holística; esto es, al intervenir en cualquiera de esos ámbitos ¿no lo hacemos indefectiblemente en los demás?

     Si bien los programas o acciones de orientación laboral tienen por objeto promover la inserción de las personas demandantes de empleo, el quid radica en que todas las acciones dirigidas a tal fin poseen ese carácter educativo del que hablamos: orientación, asesoramiento especializado y personalizado sobre la elección profesional, cualificación necesaria, necesidades y opciones formativas, búsqueda de empleo, creación de su propio empleo y posibilidades reales de empleo (conocimiento del mercado de trabajo y de las propias potencialidades).Si la tarea educativa, más allá de las aulas (como espacio físico y dimensión temporal) debe ser y de hecho es compartida por el conjunto de agentes sociales; y dados la importancia y el valor social que hoy día se concede al trabajo ¿no somos los orientadores laborales agentes educativos de primer orden? A mí me parece que sí.  

Fernando del Rosal

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